Educación Menstrual y Ambiental en La Guajira, Colombia

#flowfem, su comunidad en Instagram #flowfans y #conextravelers impactan el barrio de Flor del Campo (Uribia), en La Guajira, a través de un programa de educación menstrual y ambiental en el que, además de donar copas, se realizó una jornada de limpieza del mar.


Escrito por: @Juan_Amaru – 01/14/2020


Foto por: @Juan_Amaru


La semilla (donde nació la idea)

Para hablar de cómo nació este proyecto tenemos que remontarnos a octubre del año 2019, donde a mediados de ese mismo mes nos encontrábamos un grupo de fotógrafos tomando un curso taller sobre fotografía documental, y es donde yo @Juan_Amaru, me vinculé con la comunidad Flor De Campo. Se conoce como “La Invasión” ya que es un barrio relativamente nuevo que nació y ha venido creciendo debido a la crisis que vive nuestro país vecino Venezuela.


Yo me encontraba trabajando el tema de manejo de basuras y cuidado del entorno y fue así como vi de primera mano la realidad de mas de 1000 familias que literalmente viven en lo que era el basurero antiguo de Uribia (Capital indígena del país). Caminando y saludando a diferentes personas, me tope con la casa de la familia de Robertiña, una mujer wayuu que tenía todo en Maracaibo y lo dejo para llegar a estas tierras de sus ancestros donde busca un mejor futuro para su familia, compuesta por 5 hijos y su esposo Don Juan. Ellos muy amables me permitieron entrar a su casa, compartir una taza de café, diálogos y hacer retratos de su entorno.

Foto por: @Juan_Amaru


Así conocí a su prima Doña Juana, que vive al lado en otra improvisada ranchería. quien muy amablemente me ofreció otro café y me permitió hacer nuevas fotos entre café y conversaciones, me hablaron de Dianela, una chica de 19 años que acababa de tener a su bebe 2 semanas antes y se encontraba dentro de la ranchería, cubierta por telas para que no entrara la arena. Con mucho respeto entre a saludarla y a conocer a su bebe y nos pusimos a hablar sobre la situación de muchas mujeres que como ella, tienen bebes recién nacidos y pocos recursos para comprar todos los elementos que se necesitan, como pañales, leche, y toallas menstruales en el caso de mujeres en estado de no embarazo. Muy inocente le pregunté que cómo hacían para conseguir todo esto; ella me respondió que muchas veces no compraban nada por falta de recursos, otras veces incluso dejaban de comprar otros elementos esenciales como comida y al final de su uso terminan tirando esos desechos al frente de su casa (literalmente), porque no hay una cultura ni facilidades para los deshechos.


Foto por: @Juan_Amaru


En ese momento me acordé del la copa menstrual porque primas y amigas ya la usan y le pregunté que por qué no usaba la copa. Dianela, muy sorprendida de lo que le estaba hablando, me dijo que nunca había escuchado hablar de eso, llamando a su mamá y su abuela a preguntarle si conocían sobre la copa. Las dos respondieron que no tenían ni idea de ella, en ese momento saque mi libreta y en una hoja hice un dibujo muy básico de la copa y su uso con otro dibujo sobre la anatomía femenina. Las tres quedaron muy curiosas y con preguntas sobre el tema, por lo que les dije que iba a regresar a Bogotá en busca de alguien que nos pudiera enseñar más sobre el tema.


Contacto con @flowfem y plantación del taller desde @conextravelers, Lis y Adriel

De regreso a Bogotá empecé a contarle a varios amigos y amigas sobre la problemática que viven cientos de mujeres en este barrio y una de mis amigas me contactó con Estefania Silua, quien tiene una tienda por instagram. Debido a un viaje personal, Estefanía no puedo apoyarnos con el proyecto, pero en sintonía con la causa y el cambio social, me dijo que le escribiera a @flowfem porque seguro les iba a gustar el proyecto. Paso seguido: las contacté por Instagram obteniendo una respaldo inmediato con un “nos encanta el proyecto, vamos a hacerlo”.


Llamé a mi aliado @Jorgequenota y le conté que logré una alianza con una empresa llamada Flowfem y que su dueña Gabriela Rivera estaba encantada con la idea del proyecto y decidida a hacer la donación de copas, todo esto seguido de un “Ella es la amiga de quien le había hablado hace rato. Hicimos juntos la formación en Coaching Ontológico en #newfieldnetwork. Que está en España pero que seguro nos ayudaba", nos reímos y resumimos con un, "mejor aún". Seguido de esto le comente a Gaby que el proyecto lo estaba haciendo con Jorge Aristizabal y eso cerró la alianza todavía con más confianza.


A Gabriela se le ocurrió la idea de involucrar a toda su comunidad para lograr un efecto "ola", un movimiento que reuniera la energía de muchas mujeres y fue así como decidió crear una edición limitada para promover el proyecto: las copas flow que pidieran las #flowfans vendrían con un anillo (en forma de mar) como símbolo de aportar un grano de arena que apoyara la iniciativa de Flow en La Guajira.


La planeación del proyecto se gestó alrededor del cuidado de las aguas, ríos, y sobretodo mares, pues queríamos hacer todo en torno a los fluidos de la tierra y las mujeres y contribuir a la problemática de La Guajira con el fin de mejorar el entorno de esta población. Sembrar semillas de cambio nos parecía fundamental; queríamos llevar un mensaje de la importancia de cuidarnos y cuidar nuestro planeta y mostrarles la correlación que hay entre el cuerpo (emociones y ciclos) con los ciclos de la tierra y la luna. Así fue como planeamos unas actividades para realizar con la comunidad: a cambio de un día en el que la comunidad aprendiera sobre el cuidado medioambiental, los eco-ladrillos y realizara una Jornada de Limpieza del Mar, recibirían una donación de copas menstruales. Volver al origen, al trueque, a un intercambio de acciones en el que hay aprendizaje y comunidad.


Por la carretera haciendo paradas para hacer Skype con Gaby

Cuando llego la hora de ir a la Guajira a visitar a estas familias en Uribia, nos encontrábamos en la reserva natural Yumake en la sierra nevada de Santa Marta, donde pasamos unos días en familia y amigos. En la mañana del 12 de enero del 2020 nos encontramos con @Lismachado26 una amiga wayuu que habíamos conocido en el taller de fotografía documental (realizado unos meses antes). Liz hace parte de la red de comunicación wayuu y cuando le hablamos del proyecto se unió con mucho entusiasmo y se ofreció como voluntaria traductora. Esa tarde llegamos a Maicao, donde nos encontramos y descansamos para al siguiente día salir a Uribia a la comunidad de Adriel otro miembro y amigo de la red de comunicación wayuu, que muy amable nos brindó techo en una de las rancherías de su comunidad. Ese mismo día nos reunimos con Gaby vía Skype, para terminar de coordinar los detalles del taller.


Al finalizar la reunión fuimos a visitar a Robertiña a La Invasión, y contarle sobre el taller que