Educación Menstrual y Ambiental en La Guajira, Colombia

Actualizado: abr 24

#flowfem, su comunidad en Instagram #flowfans y #conextravelers impactan el barrio de Flor del Campo (Uribia), en La Guajira, a través de un programa de educación menstrual y ambiental en el que, además de donar copas, se realizó una jornada de limpieza del mar.


Escrito por: @Juan_Amaru – 01/14/2020


Foto por: @Juan_Amaru


La semilla (donde nació la idea)

Para hablar de cómo nació este proyecto tenemos que remontarnos a octubre del año 2019, donde a mediados de ese mismo mes nos encontrábamos un grupo de fotógrafos tomando un curso taller sobre fotografía documental, y es donde yo @Juan_Amaru, me vinculé con la comunidad Flor De Campo. Se conoce como “La Invasión” ya que es un barrio relativamente nuevo que nació y ha venido creciendo debido a la crisis que vive nuestro país vecino Venezuela.


Yo me encontraba trabajando el tema de manejo de basuras y cuidado del entorno y fue así como vi de primera mano la realidad de mas de 1000 familias que literalmente viven en lo que era el basurero antiguo de Uribia (Capital indígena del país). Caminando y saludando a diferentes personas, me tope con la casa de la familia de Robertiña, una mujer wayuu que tenía todo en Maracaibo y lo dejo para llegar a estas tierras de sus ancestros donde busca un mejor futuro para su familia, compuesta por 5 hijos y su esposo Don Juan. Ellos muy amables me permitieron entrar a su casa, compartir una taza de café, diálogos y hacer retratos de su entorno.

Foto por: @Juan_Amaru


Así conocí a su prima Doña Juana, que vive al lado en otra improvisada ranchería. quien muy amablemente me ofreció otro café y me permitió hacer nuevas fotos entre café y conversaciones, me hablaron de Dianela, una chica de 19 años que acababa de tener a su bebe 2 semanas antes y se encontraba dentro de la ranchería, cubierta por telas para que no entrara la arena. Con mucho respeto entre a saludarla y a conocer a su bebe y nos pusimos a hablar sobre la situación de muchas mujeres que como ella, tienen bebes recién nacidos y pocos recursos para comprar todos los elementos que se necesitan, como pañales, leche, y toallas menstruales en el caso de mujeres en estado de no embarazo. Muy inocente le pregunté que cómo hacían para conseguir todo esto; ella me respondió que muchas veces no compraban nada por falta de recursos, otras veces incluso dejaban de comprar otros elementos esenciales como comida y al final de su uso terminan tirando esos desechos al frente de su casa (literalmente), porque no hay una cultura ni facilidades para los deshechos.


Foto por: @Juan_Amaru


En ese momento me acordé del la copa menstrual porque primas y amigas ya la usan y le pregunté que por qué no usaba la copa. Dianela, muy sorprendida de lo que le estaba hablando, me dijo que nunca había escuchado hablar de eso, llamando a su mamá y su abuela a preguntarle si conocían sobre la copa. Las dos respondieron que no tenían ni idea de ella, en ese momento saque mi libreta y en una hoja hice un dibujo muy básico de la copa y su uso con otro dibujo sobre la anatomía femenina. Las tres quedaron muy curiosas y con preguntas sobre el tema, por lo que les dije que iba a regresar a Bogotá en busca de alguien que nos pudiera enseñar más sobre el tema.


Contacto con @flowfem y plantación del taller desde @conextravelers, Lis y Adriel

De regreso a Bogotá empecé a contarle a varios amigos y amigas sobre la problemática que viven cientos de mujeres en este barrio y una de mis amigas me contactó con Estefania Silua, quien tiene una tienda por instagram. Debido a un viaje personal, Estefanía no puedo apoyarnos con el proyecto, pero en sintonía con la causa y el cambio social, me dijo que le escribiera a @flowfem porque seguro les iba a gustar el proyecto. Paso seguido: las contacté por Instagram obteniendo una respaldo inmediato con un “nos encanta el proyecto, vamos a hacerlo”.


Llamé a mi aliado @Jorgequenota y le conté que logré una alianza con una empresa llamada Flowfem y que su dueña Gabriela Rivera estaba encantada con la idea del proyecto y decidida a hacer la donación de copas, todo esto seguido de un “Ella es la amiga de quien le había hablado hace rato. Hicimos juntos la formación en Coaching Ontológico en #newfieldnetwork. Que está en España pero que seguro nos ayudaba", nos reímos y resumimos con un, "mejor aún". Seguido de esto le comente a Gaby que el proyecto lo estaba haciendo con Jorge Aristizabal y eso cerró la alianza todavía con más confianza.


A Gabriela se le ocurrió la idea de involucrar a toda su comunidad para lograr un efecto "ola", un movimiento que reuniera la energía de muchas mujeres y fue así como decidió crear una edición limitada para promover el proyecto: las copas flow que pidieran las #flowfans vendrían con un anillo (en forma de mar) como símbolo de aportar un grano de arena que apoyara la iniciativa de Flow en La Guajira.


La planeación del proyecto se gestó alrededor del cuidado de las aguas, ríos, y sobretodo mares, pues queríamos hacer todo en torno a los fluidos de la tierra y las mujeres y contribuir a la problemática de La Guajira con el fin de mejorar el entorno de esta población. Sembrar semillas de cambio nos parecía fundamental; queríamos llevar un mensaje de la importancia de cuidarnos y cuidar nuestro planeta y mostrarles la correlación que hay entre el cuerpo (emociones y ciclos) con los ciclos de la tierra y la luna. Así fue como planeamos unas actividades para realizar con la comunidad: a cambio de un día en el que la comunidad aprendiera sobre el cuidado medioambiental, los eco-ladrillos y realizara una Jornada de Limpieza del Mar, recibirían una donación de copas menstruales. Volver al origen, al trueque, a un intercambio de acciones en el que hay aprendizaje y comunidad.


Por la carretera haciendo paradas para hacer Skype con Gaby

Cuando llego la hora de ir a la Guajira a visitar a estas familias en Uribia, nos encontrábamos en la reserva natural Yumake en la sierra nevada de Santa Marta, donde pasamos unos días en familia y amigos. En la mañana del 12 de enero del 2020 nos encontramos con @Lismachado26 una amiga wayuu que habíamos conocido en el taller de fotografía documental (realizado unos meses antes). Liz hace parte de la red de comunicación wayuu y cuando le hablamos del proyecto se unió con mucho entusiasmo y se ofreció como voluntaria traductora. Esa tarde llegamos a Maicao, donde nos encontramos y descansamos para al siguiente día salir a Uribia a la comunidad de Adriel otro miembro y amigo de la red de comunicación wayuu, que muy amable nos brindó techo en una de las rancherías de su comunidad. Ese mismo día nos reunimos con Gaby vía Skype, para terminar de coordinar los detalles del taller.


Al finalizar la reunión fuimos a visitar a Robertiña a La Invasión, y contarle sobre el taller que traíamos para compartir con las mujeres de su barrio (se les avisó sobre el taller este día ya que la comunicación con ellos es muy limitada, pues no tienen teléfono ni celular, por lo que fue un proyecto confiado en la conversación que tuvimos meses antes en octubre). Ella, muy feliz, nos dio luz verde para la realización del taller y seguido de eso pasamos a la casa de la prima donde muy ansioso esperaba ver y saludar a Dianela, la causante del proyecto. Tristemente no estaba; su hermana me contó que ella y la bebé se encontraban hospitalizadas. Fue un golpe pero no nos detuvo a seguir invitando a las hermanas, primas y amigas de otras casas.


Realización del taller:

La mañana del taller nos despertamos temprano y mientras repasábamos el paso a paso del taller íbamos armando los kits que entregaríamos (copa, estuche, folleto y caja). Al llegar al espacio donde se desarrollaría el taller, risas y conversaciones en wayuunaiki nos rodearon mientras llegaban pequeños grupos de mujeres curiosas que habían oído hablar de las copas. Se respiraba una cierta tensión cuando llegó una mujer mayor hablando en su lengua a todas las asistentes, haciendo chistes y abriendo la posibilidad de aprender con cautela sobre lo que traían estos extraños.


“Comenzaremos el taller jugando” dijo Jorge invitándonos a hacer un círculo para vernos a los ojos, corrimos y nos chocamos cambiando de posición en el círculo siguiendo sus instrucciones hasta tener una reflexión sobre el auto cuidado. Para el final de esta actividad estábamos en confianza suficiente para hablar sin temor a ser juzgados y así comenzó un poderoso diálogo sobre lo que significa la feminidad en nuestras culturas, sus semejanzas y diferencias. A través del diálogo aprendimos y establecimos un espacio de compartir horizontal y cuidado que nos permitió establecer el contexto adecuado para impartir el taller.


El auto cuidado, la cosmovisión y la feminidad Wayuu

En esta parte del taller Jorge tomó la palabra y les habló del auto cuidado personal físico, emocional y ambiental, del entorno que habitamos, pues pensamos que el planeta tierra y nosotros somos uno solo y por ende si no cuidamos el planeta (nuestra casa) no podremos cuidar de nuestro hogar (nuestro cuerpo). Paralelamente, Lis nos ayudaba con la traducción a Wayuunaiki y a la cosmovisión de todo esto dentro de su cultura.

La segunda parte del taller consistió en enseñarles sobre la conexión que hay entre el ciclo de la mujer y el ciclo de la luna, sus cuatro fases y diferentes estados emocionales de cada etapa. Durante este proceso ellas nos retroalimentaban sobre cómo veían el tema de la menstruación, qué usaban tradicionalmente, cuáles yerbas les sirven para calmar dolores, cólicos etc... Fue un momento muy lindo porque todo ese conocimiento lo estaba transmitiendo la abuela que desde el comienzo estuvo muy pendiente de qué estábamos hablando con las mujeres de la comunidad. Este intercambio de conocimientos fue hermoso; también les entregamos un diagrama de órgano sexual femenino para enseñarles sobre su anatomía; muchas se sorprendieron porque no sabían como eran por dentro ni como funcionaba el cuerpo visto desde una óptica occidental.





Foto por: @Juan_Amaru


Snack y el compartir experiencias

Hacia medio día, compartimos con todas las personas que estaban haciendo parte del taller un snack saludable y aprovechamos para relajarnos un poco, hablar con diferentes personas y responder preguntas y dudas que tenían sobre nosotros y nuestra razón de llegar allá.


Actividad de recolección de basura y fabricación de ecoladrillos

En la tercer parte del taller, le enseñamos a la comunidad (participaron tanto hombres como mujeres, niños y niñas, jóvenes...) cómo armar un eco-ladrillo (ladrillo ecológico que se arma en una botella pet vacía y se llena a presión con plástico, bolsas, paquetes de papas etc..). Desde el entusiasmo, tod@s sin excepción salieron a conseguir su botella vacía, una rama para empujar los plásticos, y basuras. Así cada quien fabricó su ladrillo y entendió que esta es una herramienta para mejorar sus hogares, limpiar y cuidar del entorno y las condiciones de salubridad, y a su ves pueden venderlos a entidades de reciclaje que luego transforman esta materia prima en maderas plásticas.

Foto por: @Juan_Amaru


Hablando de los aspectos técnicos de uso, cuidado e higiene de la copa menstrual.

Entendiendo los eco ladrillos como un método de contención, y la copa menstrual como un recipiente de recolección en lugar de absorción, retornamos a la población femenina para iniciar la cuarta parte del taller, en donde Lis le enseñó a la comunidad qué es la copa menstrual y cómo se usa. Liz habló hablo del material de la copa, sus certificados internacionales que aseguran su calidad, el uso de la misma, las diferentes formas de doblarla y lo más importante, de cómo esterilizarla y cada cuánto tiempo desocuparla para poder volverla a usarla. Se hizo énfasis en la importancia de esterilizarla con agua potable, sumergiendo la copa en agua hirviendo durante 5-7 minutos al comienzo y final del periodo y se recalco el riesgo que hay de infecciones e incluso SST si se la dejan más de 12 horas y no se cambia con las manos, uñas y agua limpia.

Foto por: @Juan_Amaru


Quiz y entrega de copas con entrevistas, abrazos y agradecimientos

Seguido de la explicación técnica de la copa, su uso, beneficios y riesgos, hicimos un quiz donde preguntamos todo sobre la copa. Así se fue haciendo entrega del kit, se entregaron unas copas rosadas para flujo normal y otras moradas, para flujo abundante. Este momento fue bastante emocionante ya que todas sacaron su copa y empezaron a familiarizarse con ella, a practicar las formas de doblarla, muchas risas mientras todo esto y mucha felicidad por parte nuestra ya que sentimos que habíamos logrado el objetivo final; mejorarle la calidad de vida digna femenina y a la vida de las mujeres de Flor De Campo.


Foto por: @Juan_Amaru

Conversaciones después del taller

A modo de cierre, hicimos unas pequeñas entrevistas donde ellas compartieron el como se sintieron durante el taller y enviaron saludos y gracias a todo el equipo y a las #flowfans que ayudaron a hacer realidad este proyecto, despidiéndonos finalmente de estas mujeres que se fueron felices con sus copas a sus hogares.


Un agradecimiento para ti

Semanas después, junto con Gaby, comprobamos el poder que tiene la COMUNIDAD: cuando nos unimos fluimos. Gracias a todas las #flowfans que apoyaron este lindo proyecto, a la comunidad de Flor de Campo por abrirnos sus puertas y permitir ayudar, al planeta por dejarse cuidar a todas las almas que están comenzando a resonar.


¿Quieres saber más de @conextravelers?

https://www.utadeo.edu.co/es/noticia/destacadas/home/1/jorge-y-juan-la-historia-de-dos-tadeistas-que-nacieron-para-hacer-conexiones-traves-del-viaje


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